Esta exposición, organizada por la Obra Social “la Caixa” y el Museo del Louvre, es la más completa realizada jamás en España sobre la trayectoria de este pintor romántico. Reúne más de 130 obras procedentes de colecciones públicas y privadas de Europa y América que permiten reconstruir la evolución del artista, desde sus inicios –cuando buscaba la inspiración en creaciones artísticas y textos literarios- hasta la etapa final, marcada por la síntesis del conjunto de su obra.

“Cuando pinto un cuadro, no escribo un pensamiento”, decía Eugène Delacroix cuestionando la necesidad del tema en la pintura. Según él, lo que provocaba emoción en un lienzo eran sus valores plásticos -materia, luz, color- más allá de las escenas que representan. Precisamente, uno de los objetivos de esta exposición es dar a conocer esta nueva imagen de Delacroix, alejada de su asociación con las grandes composiciones de tema histórico, como un revolucionario enfrentado a las rígidas convenciones del arte neoclásico.
Uno de los atractivos de esta retrospectiva es poder contemplar obras que se han convertido en referentes de nuestra cultura visual como Grecia expirando sobre las ruinas de Missolonghi, uno de los bocetos de La muerte de Sardanápalo o Mujeres de Argel en sus habitaciones y que Delacroix pintó plasmando el viaje que hizo por el norte de África en 1832, pasando por diferentes ciudades españolas, ya que este viaje le influyó profundamente. La exposición también ahonda en el vínculo del artista francés con España. Junto a los óleos de gran formato, se muestran bocetos, dibujos, acuarelas y grabados que ofrecen un testimonio de la vida interior del artista y lo aproximan a la sensibilidad contemporánea.
Más información: www.lacaixa.es/obrasocial













